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Dialogar constantemente con ellos

Dialoga constantemente con ellos pero sin esperar a que lleguen a la adolescencia ya que en edades más tempranas son mucho más receptivos.

Dialogar es no hacer discursos ni sermones, no exagerar nuestras conclusiones (la droga mata...), no ponernos a nosotros mismos como ejemplo de perfección, no adoptar posturas muy permisivas (cada uno es libre de hacer con su vida lo que quiera), no dar mensajes contradictorios, o ridiculizar sus opiniones (pareces tonto...), y sí demostrar interés por lo que te cuentan.