Humphrey Bogart, el mito de Casablanca
vie, 04 nov 2005 18:24:00 +0100

Humphrey Bogart es una de esas leyendas que perduran en la historia del cine más allá de la extravagancia de las producciones de Hoollywood. Con una larga carrera a sus espaldas, el estadounidense será recordado por papeles como los que interpretó en Casablanca o El cuarto poder.

Humphrey DeForest Bogart nació el 23 de enero en 1899 en la ciudad de Nueva York (Estados Unidos), en el seno de una familia acomodada en la que creció sin problemas económicos. Su padre DeForest Bogart era un importante cirujano y su madre Maud era una conocida ilustradora de revistas.

El deseo de sus padres era que estudiase medicina, pero su mal comportamiento en la escuela provocó su expulsión y su ingreso en la marina americana. Cuando estaba luchando en la Primera Guerra Mundial, Bogart sufrió un accidente en una embarcación, que dejó paralizado su labio superior, convirtiendo esta tara física en una significativa manera de hablar.

Después de concluir la Guerra, Bogart regresó a la Gran Manzana y comenzó su carrera como actor teatral junto a William S. Brady. Tras pasar por Broadway sin demasiado éxito se trasladó a Hollywood para intentar buscar fortuna en el cine, consiguiendo debutar en un corto musical llamado Broadway's Like That (1930), al que siguieron películas como A devil with women (1930) y Río arriba (1930), de John Ford.

En los años 30 Bogard protagonizó para la Warner películas como Bullets or ballots (1936), El bosque petrificado, (1936), Dead End (1937), Marked Woman (1937), The Amazing Dr. Clitterhouse (1938), Angeles con caras sucias (1938) y The Roaring Twenties (1939).

Los años 40 comenzaron como acabaron los 30, mostrando a Bogard de gángster en Brother Orchid (1940). Antes de protagonizar los dos títulos que lo elevaron al estrellato, Bogart apareció en La pasión ciega (1940), una gran película dirigida por un gran director, Raould Walsh. Con ese mismo realizador protagonizó El último refugio (1941), un espléndido título que se convertiría en uno de los trabajos más aclamados de su protagonista, aclamación confirmada por su protagonismo en el debut como director de John Huston, El halcón maltés (1941), film en el cual Bogart interpretaba al detective Sam Spade. A partir de ahí, el actor neoyorquino se convertiría en uno de los grandes iconos del cine.

Al año siguiente, Casablanca (1942), de Michael Curtiz, hizo de Bogard un ídolo y un mito del cine. Además, Bogard protagonizó numerosas películas en la década de los 40: Entre otras, destacan Sahara (1943), Tener y no tener (1944), El sueño eterno (1946), La senda tenebrosa (1947), Callejón sin salida (1947), Cayo Largo (1948), El tesoro de Sierra Madre (1948) y Llamad a cualquier puerta (1949).

Si los años cuarenta fueron buenos para su carrera cinematográfica, los cincuenta no fueron peores. En un lugar solitario (1950), La reina de Africa (1951), El cuarto poder (1952), La condesa descalza (1954), La burla del diablo (1954), El motín del Caine (1954), Sabrina (1954), Horas desesperadas (1955) y su último film, Más dura será la caída (1956) fueron los últimos títulos de una filmografía extraordinaria.

Por su actuación en La reina de Africa (1951), Humphrey Bogart consiguió el Oscar al mejor actor, teniendo como compañeros de nominación a Montgomery Clift por Un lugar en el sol, Marlon Brando por Un tranvía llamado deseo, Fredric March por Muerte de un viajante y Arthur Kennedy por Nuevo amanecer.

Aunque se casó en cuatro ocasiones, la mujer más importante para Bogard siempre fue Lauren Bacall, con la que contrajo matrimonio en 1945. Previamente se había casado con las actrices Helen Menken, Mary Phillips y Mayo Methot. Bogard falleció el 14 de enero de 1957 en Hollywood a causa de un cáncer de garganta.