Vasconia en la edad media (Siglos XIV-XV)

Iñaki Bazán Díaz

Evolución política

Durante la Baja Edad Media, esto es, siglos XIV y XV, se sentaron las bases para el surgimiento del estado moderno y la consolidación de los estados o monarquías nacionales en la Europa occidental, como por ejemplo en la Castilla de los Reyes Católicos o en la Inglaterra de Enrique VII Tudor. Esto suponía la superación del anterior modelo político de los siglos XII y XIII, basado en las monarquías feudales ; en consecuencia, ahora surgirá la burocracia, se desarrollarán diversas instituciones al servicio del poder central, se fortalecerá la autoridad del rey, se crearán los ejércitos permanentes, la alta nobleza dejará de ejercer su influencia directa sobre las esferas del poder,..., y se definirá el ámbito territorial bajo su dominio. Precisamente la geografía vasca se verá dividida y englobada dentro del marco de dos pujantes estados emergentes, Castilla y Francia, que lucharán entre sí desde finales del siglo XV por el espacio italiano, lo que a la postre complicará la supervivencia independiente del reino de Navarra. Veamos cómo se produjo este proceso en cada uno de los territorios vascos.

Álava-Araba

En 1332 tuvo lugar la voluntaria entrega del territorio de la Cofradía de Arriaga a la Corona de Castilla y la autodisolución de la misma. A partir de ese momento desapareció el señorío jurisdiccional (territorio administrado por sí mismo) de la cofradía sobre buena parte del territorio alavés, pasando a ser regido directamente por funcionarios de la Corona castellana y a aplicarse su legislación real. En otras palabras, se produjo la incorporación plena de Álava a Castilla.

Gipuzkoa

Tras la incorporación a Castilla en 1200, el espacio guipuzcoano permaneció dentro del ámbito político de esta Corona, incluso durante la guerra civil entre Pedro I y Enrique de Trastámara (1366-1369), momento que fue aprovechado por el monarca Carlos II el Malo para atraérselo a la antigua obediencia navarra, pero sin éxito.

Bizkaia

En 1370 el príncipe Juan heredaba, por vía materna, el Señorío de Vizcaya y en 1379 se convertía en rey de Castilla, como de Juan I. A partir de ese momento el rey de Castilla era al mismo tiempo señor de Vizcaya. Pero a pesar de que el Señorío pasó de este modo a formar parte del realengo, consiguió mantener su particularismo foral o marco jurídico-institucional de carácter consuetudinario (vinculado a la tradición).

Labourd

En el marco de la recta final de la guerra de los Cien Años (Inglaterra y Francia fueron los principales contendientes) y en el curso del proceso de consolidación del espacio de la monarquía francesa se produjo la conquista de Labourd en 1450, que había permanecido en manos inglesas desde mediados del siglo XII. Los labortanos aceptaron su incorporación a la Corona francesa tras la promesa de respetar sus fueros. Bayona, por su parte, caería un año más tarde, en 1451.

País de Soule

Igual contexto que el expuesto para el caso de Labourd propició la inclusión del País de Soule en Francia. En 1449, Gastón IV de Foix, teniente general del rey Carlos VII de Francia, tomó el castillo de Mauleón, defendido por el condestable de Navarra Luis de Beaumont.

Navarra

En 1328 Navarra, tras permanecer unida a la Corona francesa durante los últimos cuatro soberanos de la dinastía capeta, alcanzó de nuevo su independencia con la dinastía de Evreux, inaugurada por Juana II y Felipe III de Evreux.

Durante el reinado del hijo de éstos, Carlos II el Malo, Navarra conoció momentos sumamente difíciles, al soportar, de un lado, el azote de la Peste Negra (1348) y, de otro, al intervenir en la guerra de los Cien Años, del lado inglés y en contra de Francia, y en la guerra civil de Castilla entre Pedro I y Enrique de Tratámara.

Con Carlos III el Noble las cosas cambiarían, al tratar el monarca de apaciguar todos los frentes abiertos por su padre. En 1423 otorgó el privilegio de la unión , por el que Pamplona pasaba a ser una única ciudad a todos los efectos, superando la antigua división entre sus tres poblaciones: la Navarrería, el burgo de San Cernín y el burgo de San Nicolás.

El largo reinado de Juan II (1425-1479) sumió a Navarra en una profunda crisis política que supuso el inicio del fin de su independencia. Los enfrentamientos civiles entre el bando agramontés, partidario del monarca frente a las reivindicaciones al trono de su hijo, el príncipe Carlos de Viana, y apoyado por el bando beaumontés, fueron la tónica que marcaron los acontecimientos, junto con la revuelta del principado de Cataluña, que apoyaba igualmente al príncipe frente a su padre, también rey de Aragón.

Tras la muerte del príncipe Carlos quedó como heredera su hermana Leonor, con la que se inició una política matrimonial que estrechaba relaciones con la casa real francesa o que el candidato elegido poseía importantes intereses patrimoniales en Francia, como fueron los casos de Gastón IV de Foix, Magdalena, hermana de Luis XI de Francia o Juan de Albret (Labrit). Esta política, que se hizo a espaldas del reino navarro, contó con la oposición de importantes grupos de presión nobiliarios y disgustaba especialmente a Castilla, ya que Navarra se deslizaba peligrosamente dentro de la órbita de Francia, antagonista de Castilla, y con quien pugnaba en Italia por hacerse con el control del Milanesado y Nápoles. En estas condiciones, el ejercicio de una política internacional neutral o independiente al margen de la influencia francesa se evidenció sumamente difícil para los últimos reyes navarros, Catalina y Juan de Albret, lo que a la postre contribuyó a desestabilizar al propio reino.

Francia se enfrentaba desde 1511 a los países que constituían la Santa Liga , entre ellos Inglaterra, que pretendía recuperar, entre otros territorios, Labourd y el País de Soule; el Vaticano, el papa había declarado cismático al rey francés; y Castilla. El tratado de Blois (18 de julio de 1512), por el que Navarra prestaba cierto apoyo a Francia, contribuyó a precipitar la invasión castellana, que comenzó el 21 de julio del mismo año y que acabó con la independencia navarra. Hubo varios intentos fallidos por recuperar el reino con respaldo francés, hasta que en 1530 Carlos I decidió abandonar el territorio navarro de Ultrapuertos, que pasó a constituir un reino independiente, el de Baja Navarra, y así se mantuvo hasta 1620, cuando fue incorporado a la monarquía francesa.

Instituciones forales y locales

La legislación medieval de la Europa occidental se caracteriza por no ser igualitaria para todos los ciudadanos y ello porque la misma sociedad no era igualitaria, al hacer distingos entre clero, nobleza y estado llano. A cada uno de estos estamentos sociales se aplicaba una lectura diferente y particular de la ley. A modo de ejemplo, un noble no podía ser sometido a prisión por deudas, un clérigo no podía ser juzgado por tribunales civiles y un campesino dependiente debía solicitar al señor permiso para casar a sus hijos.

Pero de igual modo, la legislación tampoco era uniforme entre los distintos territorios que conformaban un reino. Cada "provincia", condado, señorío, etc. disponía de su propia legislación, que podía derivar de un derecho consuetudinario (tradicional y de costumbre) o de ciertos privilegios concedidos por la autoridad política de turno. Los reinos medievales más que "estados" unitarios era una especie de "confederación" (yuxtaposición de territorios y cada uno de ellos con sus propias particularidades jurídico-institucionales que eran respetadas por la Corona). Este marco reza igualmente para Vasconia. Veamos de qué forma, y también cuáles fueron las fuentes del derecho foral y cuáles sus instituciones.

Consideraciones generales sobre el derecho medieval vasco

El mayor desarrollo jurídico o normativo (fueros o leyes) e institucional (órganos de administración) vasco tuvo lugar en los siglos bajomedievales (XIV y XV), con un corolario importante en el siglo XVI (Alta Edad Moderna). No existió uniformidad normativa ni institucional para todo el territorio vasco. Cada parte integrante del mismo (Álava, Navarra, Labourd,...) dispuso de sus propias particularidades forales; existiendo, eso sí, ciertas similitudes, como consecuencia de pertenecer a un mismo universo cultural (lengua, costumbres ancestrales,...).

Hay que tener en cuenta que los fueros no son una ley inmutable, al contrario, es algo vivo que se adapta a las cambiantes circunstancias históricas (nuevas necesidades económicas, nuevas situaciones sociales, estrategias políticas diferentes,...). Así, se introducen nuevas normas para regular situaciones anteriormente no previstas (por ejemplo, la aparición de los conversos o descendientes de conversos = judíos convertidos al cristianismo) y se anulan otras por tratar situaciones caducas ya superadas (por ejemplo, que el obispo de Calahorra pueda entrar en el Señorío de Vizcaya).

Los fueros regulan cuestiones relativas al ámbito del derecho privado, civil, penal o procesal. Suponen una situación de privilegio para quienes gozan de ellos frente a los que no, porque pueden, por ejemplo, eximir del pago de ciertos tributos, caso del portazgo (arancel que pagaban los mercaderes por introducir sus productos en otras localidades), como en el fuero fundacional de la villa marinera de Lequeitio.

¿Cuáles son las fuentes del derecho (fueros, normas, leyes) vasco bajomedieval?

Vizcaya

 Cuaderno Penal de Juan Núñez de Lara (1342): Primera manifestación escrita del derecho consuetudinario de Vizcaya. Destinado a la administración de justicia penal.

 Fuero Viejo de Vizcaya (1452): Compilación de derecho consuetudinario vizcaíno. Destinado a la administración de todas las esferas de la vida privada, pública, procesal y penal de los habitantes de la Tierra Llana.

 Cuadernos de Hermandad : Legislación de carácter procesal y penal para erradicar la delincuencia en despoblado generada por la violencia de los banderizos. Las primeras ordenanzas datan de 1394 y fueron establecidas por el corregidor Gonzalo Moro. Las segundas de 1463 y las de 1479 sólo tuvieron vigencia en el mundo urbano vizcaíno y no en la Tierra Llana.

 Fuero de Avellaneda (1394): Marco legal de aplicación en las Encartaciones y de carácter eminentemente penal, destinado a luchar contra la conflictividad social generada por la violencia de los banderizos.

 Fuero del Duranguesado (1342 ó 1400): Compilación de derecho consuetudinario, centrado en tres aspectos: herencia, propiedad y justicia penal.

Álava

La legislación real de Castilla desde su incorporación plena a la referida Corona en 1332.

 Fuero de Ayala (1373): Fernán Pérez de Ayala, señor de la tierra de Ayala, concedió a sus habitantes este fuero de carácter consuetudinario. En 1469 fue reformado con 16 nuevos capítulos. Y en 1487 los ayaleses renunciaron a su fuero en favor de la legislación real castellana, al igual que el resto de Álava.

 Cuadernos de Hermandad : Legislación de carácter procesal y penal para erradicar la delincuencia en despoblado generada por la violencia de los banderizos. Las primeras ordenanzas datan de 1417, por iniciativa de Vitoria, Salvatierra y Treviño. En 1463 se establece el cuaderno de ordenanzas definitivo que perduraría varios siglos.

Guipúzcoa

La legislación real de Castilla desde su incorporación a la referida Corona en 1200.

 Cuadernos de Hermandad : Legislación de carácter procesal y penal para erradicar la delincuencia en despoblado generada por la violencia de los banderizos. Las primeras experiencias de 1375, 1397, 1415 y 1453 no resultan eficaces en sus objetivos. En 1463 se establece el cuaderno de ordenanzas definitivo que perdurará varios siglos.

Navarra

 Fuero General de Navarra : Hacia 1266 tuvo lugar la compilación del derecho consuetudinario navarro para defender su tradición normativa ante la nueva dinastía reinante, la de Champaña, extranjera, que desconocía los usos y costumbres de la tierra y su lengua. Esta compilación se conoce con el nombre de Fuero Antiguo . En 1330 tuvo lugar el amejoramiento del fuero por parte del monarca Felipe III de Evreux con la adición de 25 nuevos capítulos. Y en 1418 Carlos III el Noble efectuó un nuevo amejoramiento con la adición de 14 nuevos capítulos. El conjunto del Fuero Antiguo y los dos amejoramientos constituye el denominado Fuero General de Navarra.

Labourd

 Ordenanzas de Hermandad (1400): Su objetivo fue similar al de las hermandades de Álava, Guipúzcoa y Vizcaya.

Ultrapuertos o Baja Navarra

 Ordenanzas de Ultrapuertos (1341): Legislación para poner fin a la lucha de bandos entre los linajes de Agramont y Luxa.

El entramado institucional foral a nivel territorial y local

Los órganos de gobierno y administración de los diversos territorios vascos conocen durante los siglos XIV y XV su estructuración (juntas y diputaciones en Álava y Guipúzcoa, Cámara de Comptos en Navarra) y su maduración (cortes y sistema de merindades en Navarra, juntas de Guernica o de la merindad de Durango), mientras que en el ámbito local o municipal se constata un cambio, al pasar de la existencia de concejos abiertos (asambleas municipales abiertas a la participación de todos los vecinos) a otros cerrados (las inmensa mayoría de los vecinos son excluidos de las decisiones municipales en favor de una minoría u oligarquía).

Álava

A partir de 1463 tuvo lugar la estructuración institucional de la provincia alavesa, cuya raíz fue la Hermandad (institución jurídico-policial para perseguir la delincuencia en despoblado). Los procuradores (representantes) de las hermandades locales se reunían dos veces al año (mayo y noviembre) y las asambleas de todos ellos eran denominadas Juntas Generales . En ellas se decidían cuestiones que atañían al funcionamiento de la Hermandad provincial, pero poco a poco fueron adquiriendo otras competencias, hasta terminar por gestionar la vida de los alaveses. Con objeto de dar continuidad a la administración del territorio realizada por las Juntas Generales entre una reunión y la siguiente se constituyó la Diputación , presidida desde 1476 por una magistratura unipersonal: el Diputado General .

Guipúzcoa

A partir de 1463 la provincia de Guipúzcoa conocería un proceso similar al mencionado para el caso de Álava. Las reuniones anuales de todos los procuradores (representantes) de las villas guipuzcoanas, más las tres alcaldía mayores (Areria, Sayaz y Aiztondo) se denominaron Juntas Generales . En el ínterin entre juntas la administración provincial recaía en la Diputación , presidida por un Diputado General .

Vizcaya

Las entidades locales de la Tierra Llana eran las anteiglesias (por ejemplo, la de Begoña, Mújica, Ispaster, Echano, Luno, etc.). Recibían ese nombre por celebrar sus reuniones en el atrio o pórtico de las iglesias parroquiales los domingos tras la celebración de la misa. Las anteiglesias se agrupaban en seis merindades (distrito o circunscripción territorial): Uribe, Busturia, Marquina, Zornoza, Bedia y Arratia. La Tierra Llana y las villas del Señorío participaron conjuntamente, hasta 1487, en las denominadas Juntas Generales de Vizcaya . Estas Juntas se celebraban por el mes de julio en Guernica, bajo un roble, y con una periodicidad bianual. Se convocaban mediante el toque de cinco bocinas. En la referida fecha de 1487, el licenciado Chinchilla promulgó un ordenamiento, según el cual se producía una escisión jurídico-institucional entre villas y Tierra Llana. A partir de ese momento, y hasta 1630, los representantes de las anteiglesias celebrarían en exclusividad las Juntas Generales.

Por su parte, las reuniones de los representantes de las entidades locales de las Encartaciones tenían lugar en las Juntas de Avellaneda (concejo de Sopuerta) y las de la merindad de Durango en Guerediaga (anteiglesia de Abadiano).

Navarra

Ahora se consolidarán instituciones surgidas ya en el siglo XIII, como la Cort (tribunal supremo de administración de justicia), el Consejo Real (cuerpo colegiado asesor del monarca) o las merindades (circunscripción administrativa en que se dividió el territorio navarro a cargo de un funcionario real y que sustituyeron a las antiguas tenencias; en 1407 se creó la última merindad, la de Olite, que se uniría a las ya existentes de La Ribera, Estella, Montaña y Sangüesa).

Durante la Baja Edad Media es cuando las Cortes navarras adquirieron su significado. Juana II y Felipe III de Evreux recurrieron a ellas para consultar los fueros del reino y para modificarlos, y sus sucesores, Carlos II el Malo y Carlos III el Noble, para solicitar ayudas económicas. Con ellos esas reuniones se denominaron Cortes y se organizaron estamentalmente, asistiendo, en consecuencia, representantes del estamento nobiliar, eclesiástico y de las buenas villas. Entre sus funciones cabe destacar las siguientes: órgano consultivo para tratar sobre bodas reales, institución donde recibir la jura del heredero al trono, órgano que otorga ayudas económicas a la Corona o donde se reclaman los agravios cometidos por el rey al reino.

En 1365 se creó, por Carlos II el Malo, la Cámara de Comptos, como tribunal fiscalizador de la hacienda del reino. En la actualidad pervive esta institución navarra.

Desde mediados del siglo XIV hasta 1476 las villas vascas conocen un proceso de eliminación paulatina del común de la ciudadanía de las decisiones municipales (concejo abierto) en favor de una selecta minoría (oligarquía). Formaban parte de ella una pequeña nobleza (instalada en las villas para participar de su economía mercantil y sortear de ese modo los efectos negativos que la crisis bajomedieval había ocasionado sobre sus rentas rurales) y dinámicas familias de burgueses, que se enriquecieron participando en el comercio internacional en calidad de mercaderes, armadores, capitanes de naos o transportistas con contratos en los centros financieros más importantes de Europa (Burgos, La Rochela, Southamptom, Brujas o Lübeck). El poder económico les permitió hacerse con el control político en los ayuntamientos de las villas, aunque no sin resistencia por parte de las gentes del común (artesanos, pequeños comerciantes o campesinos). Esa resistencia en algunos casos no fue pacífica y se desarrolló con sangrientas luchas de bandos, como en el caso de Vitoria, donde se enfrentaron Ayalas (representante de los intereses del común) contra Callejas (representantes de la pequeña nobleza). La forma de cerrar el acceso al Ayuntamiento a las gentes del común fue imponiendo determinados requisitos económicos para ser elegible y desempeñar un cargo público (alcalde, regidor o diputado). Requisitos establecidos en la reforma municipal emprendida por los Reyes Católicos e iniciada en Vitoria con el denominado Capitulado de Fernando el Católico (1476), desde donde se extendió a los territorios costeros. Ejemplos de familias enriquecidas con el comercio y ostentadoras del poder municipal, es decir, miembros de la oligarquía, serían los Arbolancha en Bilbao, los Salazar en Portugalete, los Iruña en Vitoria, los Engomez en San Sebastián, etc.

Evolución demográfica

Fuentes

La escasa información documental, aunque superior a la de estapas anteriores, apenas permite hacer una aproximación a la evolución de la demografía de Vasconia en los dos últimos siglos medievales, marcada profundamente por el impacto negativo de la Peste Negra de 1348. Las contadas fuentes de que disponemos son tardías y de carácter fiscal, aunque susceptibles de proporcianar información indirecta de carácter demográfico. Las más importantes proceden de Navarra, como los Libros de monedaje (impuesto que se pagaba al acceder al trono un nuevo monarca), siendo el más antiguo el de 1266, o el Libro de fuegos de 1366, que proporciona una precisa información sobre las consecuencias de la Peste Negra. La tierra de Ultrapuertos dispone de algunas Encuestas, como la de 1350-1353 y la de 1412-1423, y el País de Soule cuenta con el Censier de 1377 y el Terrier de Mauleón de 1525. En el caso de Labourd destaca L'enquête de Eduardo II de Inglaterra de 1311. Para los territorios de Álava, Guipúzcoa y Vizcaya los primeros testimonios son de fines del siglo XV o principios del XVI.

Evolución

Hasta finales del siglo XIII la población mantuvo un ritmo de crecimiento sostenido, que se interrumpió como consecuencia de la ruptura del equilibrio entre la producción de alimentos, que se estanca, y la demanda de consumo de una población que ha llegado a cifras relativamente altas, lo que genera crisis de subsistencias, debilitamiento general de la población e incremento de la mortandad. Sobre ese panorama incidirá gravemente el impacto de la Peste Negra de 1348, la más grave de todas, pero que también afectaron posteriormente otras oleadas infecciosas, en los años 1362, 1382-1383, 1399 y 1400-1402. Es imposible evaluar con exactitud el impacto de la Peste Negra en la demografía, que en cualquier caso fue desigual, muy importante en algunas zonas de Navarra, como la merindad de Estella, y bastante menor en los territorios costeros. Una de las expresiones más claras de la caída de los efectivos demográficos nos lo ofrece la aparición de despoblados, lugares que quedaron sin pobladores, aunque en algunos casos se explican más por fenómenos de redistribución de la población que como consecuencia de la peste.

A partir de 1430-1440 se observan claramente los síntomas de reactivación económica y de crecimiento demográfico, visibles a través de la expasión agraria con la puesta en explotación de nuevas tierras, reocupación de lugares que habían sido abandonados y ampliación del perímetro de los núcleos urbanos, mediante la aparición de arrabales y la compactación del caserío, que se va extendiendo por los solares vacíos y crece en altura, como podemos observar a través de los ejemplos de Vitoria, Mondragón, Bilbao, Lequeitio, Durango, etc. En el caso de Navarra los conflictos político-militares dificultaron la recuperación demográfica, tan sólo constatable en siglo XV en la Montaña, con una economía de base ganadera, forestal y ferrona. De hecho Navarra no recuperaría la población de la segunda mitad del XIII hasta principios del siglo XVI, cuando alcanza los 24.000 fuegos u hogares. Para Álava el " acopiamiento " o vecindario de 1537 nos da unas cifras de 14.054 vecinos, equivalentes a unos 60.000 habitantes, una cifra muy similar a la de Guipúzcoa, mientras que Vizcaya rondaría los 65.000 habitantes. La mayor parte de esta población tenía carácter rural y habitaba en caseríos y aldeas, y sólo un poco más de la tercera parte residía en las villas, entre las que destacaban por su tamaño a fines del siglo XV Vitoria y Bilbao, con más de 5.000 habitantes.

Actividades económicas

Desde la segunda mitad del siglo XIII la economía de Vasconia acentuó la evolución del proceso de diversificación que venía conociendo desde el siglo XI. La base de la misma sigue siendo la actividad agropecuaria, pero adquieren cada vez más importancia otros sectores, como la pesca marítima, la construcción naval, el comercio, el artesanado urbano o algunas industrias extractivas, especialmente del hierro y, en menor medida, de la sal.

Agricultura

A finales del siglo XIII culminó un proceso de expansión agraria, que impulsado por el propio crecimiento demográfico, había extendido los cultivos hasta zonas de dudosa productividad. En la primera mitad del siglo XIV, con una demografía en retroceso, fueron abandanados los terrenos menos favorables y numerosas aldeas de reducido tamaño quedaron despobladas, como se comprueba en Álava o en Navarra. Esta tendencia cambiaría de signo a partir del segundo tercio del siglo XV, al impulsarse la roturación de nuevas zonas de cultivo y la recuperación de otras que habían sido abandonadas con anterioridad. En algunos casos se produjo una reordenación de los cultivos, como es el caso de la Rioja alavesa donde se potenció el cultivo del viñedo a costa de los cereales. En otros territorios, como Guipúzcoa y Vizcaya o los valles alaveses de Ayala y Aramayona se impulsó notablemente la agricultura, aumentando el área roturada, en detrimento de la ganadería y de la explotación del bosque. La roturación de tierras comunales para dedicarlas al cultivo de cereales y su paso a manos privadas produjo en ocasiones enfrentamientos con ganaderos y ferrones. En el siglo XV Navarra tiene una agricultura próspera, que es excedentaria en la producción de cereales, aceite y vino.

Pesca

Ya en los siglos centrales de la Edad Media la pesca había tenido un notable desarrollo en las costas de Vizcaya, Guipúzcoa y Labourd, si bien dicha actividad era fundamentalmente de bajura. Se pescaban numerosas especies, estando entre las más apreciadas y que eran objeto de comercialización el besugo, el congrio, la sardina, la merluza, la lubina, el chicharro, etc. A partir del siglo XIV los marineros vascos, cuya fama era desde antiguo muy notable, buscaron nuevos caladeros más alejados de la costa y empezaron a faenar en aguas de Inglaterra, Irlanda, Bretaña o Normandía, donde pescaban anchoas, bacalao o atún. Especial significado tuvo la caza de la ballena, que en un principio se hacía entre octubre y marzo cuando los cetáceos se acercaban a la costa. Guetaria, Motrico, Lequeitio, Bermeo, Zarauz o Biarritz, entre otros puertos del Golfo de Vizcaya, destacaron en la caza de la ballena, de la que se aprovechaba especialmente la grasa, que se exportaba a Castilla, Francia, Inglaterra y Flandes. En el siglo XV el progresivo alejamiento de las ballenas de la costa forzó a los marinos vascos a buscar nuevos caladeros en zonas muy distantes, llegando posteriormente hasta Terranova o la Península del Labrador, donde descubrieron también ricos bancos de bacalao, y se instalarán factorías permanentes para preparar la grasa de la ballena y secar el bacalao.

Desde la Plena Edad Media la actividad marítima fue objeto de una minuciosa reglamentación. Bayona, desde 1255, disponía de unas ordenanzas regulando la venta del pesacado. Pero el mejor testimonio lo constituye la formación de cofradías, que asociaban a las gentes de la mar y regulaban toda la actividad pesquera, jugando en ocasiones un papel destacado en el gobierno de la villa. La de Bermeo, de 1353, se cuenta entre las más antiguas cofradías.

Construcción naval

El desarrollo de la actividad marítima no habiera sido posible sin el soporte de una importante actividad: la construcción naval. Tanto Vizcaya como Guipúzcoa disponían de la infraestructura material, bosques y ferrererías, y de un artesanado bien preparado y de larga tradición en la construcción de naves. Desde el siglo XIII la flota vasca había participado en empresas militares de la Corona de Castilla, intensificándose dicha participación en los dos siglos siguientes. Entre las novedades tecnológicas aportadas por los marinos vascos destaca la coca bayonesa , una nave de tres mástiles y gran capacidad de carga, precedente de la carabela, y el timón de codaste , también llamado timón a la bayonesa o a la navarra.

Comercio

En la Baja Edad Media el territorio vasco, estratégicamente situado en relación con las rutas marítimas, conoció un desarrollo comercial importante, estimulado por la necesidad de buscar fuera algunos productos alimenticios de los que era deficitario, como los cereales, y dar salida a otros en los que era excedentario, como el hierro. La defensa de los intereses comerciales de las villas de la costa cantábrica oriental llevó a las mismas a la formación en 1296 de la llamada Hermandad de la marina de Castilla con Vitoria o Hermandad de las marismas, integrada en un primer momento por San Sebastián, Fuenterrabía, Guetaria, Bermeo, Laredo, Castro Urdiales, Santander y Vitoria, la única villa del interior pero que a fines del siglo XIII había alcanzado ya un importante desarrollo comercial, como lugar de paso en la ruta que unía Burgos con los puertos vascos. Esta ruta, que en su máxima extensión unía los puertos del Cantábrico oriental con los de la Andalucía atlántica, tenía una enorme importancia para el conjunto de la economía castellana, en la medida que permitía la exportación del hierro vasco y de la lana castellana así como la importación de paños flamencos y de otras manufacturas del norte de Europa, negocio al que sirvieron con diligencia los transportistas vascos.

Actividad artesanal

Con el nacimiento de las villas, a partir del siglo XI, la sociedad vasca conoció un proceso de diversificación social, con la aparición de la burguesía, y económica, en la medida que la población urbana pudo dedicarse a los sectores secundario y terciario. En mayor o menor grado los centros urbanos fueron focos de una variada actividad artesanal, que atiende a las más complejas necesidades del abastecimiento urbano y permite los intercambios comerciales, tareas que se realizan a través de los mercados semanales, que suelen estar institucionalizados en los propios fueros fundacionales de las villas o a través de ferias de carácter anual, de mayor envergadura económica, que eran otorgadas por los monarcas. Vitoria, con su mercado semanal de los jueves y sus ferias, constituye un buen ejemplo, al tiempo que los documentos de principios del siglos XIV nos ofrecen los nombres de numerosos oficios que se practicaban en la ciudad, muchos de los cuales tenían relación con el trabajo del hierro. En algunas villas, como Durango, Vergara y Vitoria, alcanzó una cierta importancia la industria textil, orientada hacia la producción de paños de escasa calidad destinados a una clientela de reducido poder adquisitivo, tanto del medio urbano como campesino. En el caso de Navarra merece la pena destacar los intentos llevados a cabo por Carlos II el Malo por revitalizar la industria textil mediante la creación de un centro pañero de calidad en Tudela, aunque el éxito no acompañó a la iniciativa.

Minería

La extracción de mineral de hierro y su posterior elaboración en las ferrerías ha constituido en los dos últimos siglos medievales una actividad económica esencial, centrada en Guipúzcoa y, principalmente, en Vizcaya, que heredaron el protagonismo que en dicho sector había tenido Álava hasta principios del siglo XIV. La existencia de abundantes venas de mineral (yacimientos), distribuidas prácticamente por toda la geografía vasca, y de bosques y de cursos de agua para su posterior elaboración justifica la generalizada presencia de ferrerías, que proporcionaban la materia prima, el hierro, con el que se procedería a la fabricación de los más variados utensilios y herramientas, desde clavos, anclas, cuchillos, áperos de labranza, etc. hasta armas blancas y de fuego así como balas de cañón. La industria armera se localizó preferentemente a fines de la Edad Media en el valle del Deva, y tendrá una gran desarrollo en el siglo XVI en relación con el amplio despliegue militar del Imperio hispánico.

Aunque no alcance la importancia de la minería del hierro, no se puede olvidar otra insdustria extractiva, la de la sal, que constituye un elemento esencial para la alimentación humana y del ganado y la conservación de los alimentos, especialmente del pescado. Los centros productores de sal más importantes se localizan en Salinas de Añana, Salinillas de Buradón, ambos en Álava, y Salinas de Léniz, en Guipúzcoa

La crisis de la sociedad feudal

En sus líneas esenciales la estructura de la sociedad vasca en la Baja Edad Media es muy similar a la de la época anterior, el famoso esquema tripartito clero, nobleza, campesinos, en el que se han ido haciendo un hueco los pobladores de los núcleos urbanos que forman la burguesía. Precisamente, uno de los datos nuevos que conviene destacar es el creciente portagonismo como grupo social dirigente que irán adquiriendo las clases burguesas a lo largo de los siglos XIV y XV. Durante este tiempo el conjunto de la sociedad vasca, al igual que toda la europea, se vio afectada por una profunda crisis o gran depresión, que la historiografía denomina como crisis bajomedieval o crisis del feudalismo , entre otras expresiones.

Causas y consecuencias de la crisis

Se pueden señalar algunos aspectos característicos de esa crisis como la paralización de las roturaciones, la caída de la productividad agrícola, crisis de subsistencia, hambrunas, incremento de la mortalidad, retroceso demográfico, etc. Sobre un panorama de por sí sombrío incidirá gravemente la peste, especialmente la Peste Negra de 1348, que fue el último eslabón de un cortejo de tragedias. Muchos campesinos sucumbieron entonces y entre los supervivientes no fueron pocos los que optaron por huir del campo y refugiarse en las villas, buscando un nuevo horizonte de vida. Este fenómeno afectó a las rentas que los señores recibían de los campesinos, que iniciaron un acusado descenso. Los esfuerzos por mantener el prestigio social y la fuerza de los linajes y la desesperada búsqueda de ingresos para frenar la caída de las rentas señoriales dará lugar en el territorio vasco a una interminable serie de guerras, por lo general de tipo privado y alcance muy limitado, especialmente frecuentes en el siglo XV, que se conocen como luchas de bandos o conflicto banderizo , y que son expresión de una acentuación grave de la conflictividad social.

Luchas de bandos en el País Vasco

Lope García describe en sus Bienenadanzas e fortunas este complejo e interminable conflicto. Los principales bandos fueron los oñacinos y gamboínos , que actuaron en Álava, Vizcaya, Guipúzcoa y Lapurdi. Unas veces los nobles rurales se enfrentarán entre sí, otras lo harán con sus propios campesinos, a los que presionan cuanto pueden para tratar de contener la caída de las rentas señoriales, y otras, por último, se enfrentarán con los habitantes de las villas. El objetivo clave de los enfrentamientos es la pretensión de valer más , por utilizar la conocida expresión del cronista banderizo, que se traduce en un mayor poder, más rentas y más vasallos. La solución a esta conflictividad social tardará en producirse, y no llegará hasta finales del siglo XV, ya durante el reinado de los Reyes Católicos, que culminaban los esfuerzos pacificadores iniciados con anterioridad por Enrique IV. En este proceso pacificador jugaron un papel muy importante las Hermandades provinciales, asociaciones de villas que disponen de una fuerza armada, cuya eficacia fue decisiva para la sumisión de la nobleza rural banderiza, liderada por los llamados parientes mayores .

Luchas de bandos en Navarra

En el caso de Navarra los enfrentamientos banderizos corrieron a cargo de agramonteses y beamonteses , aunque en este caso los conflictos socioeconómicos quedaron subordinados de alguna forma a la confrontación político-dinástica, liderada por los linajes de Agramont y de Beaumont. En su disputa por el trono, los agramonteses, con el apoyo del bando gamboíno, defendieron la causa de Juan II, mientras que los beamonteses y sus aliados del bando oñacino se mostraron partidarios de su hijo Carlos de Viana. El enfrentamiento entre ambos bandos no desapareció tras la muerte del desdichado Principe Carlos de Viana en 1461. Durante tres cuartos de siglo Navarra fue escenario de incesantes luchas, y, aunque antenuadas, las rivalidades de los navarros alineados en uno u otro bando perdurarán hasta mucho tiempo después de la conquista del reino por Castilla en 1512.

Imagen de Vasconia en 1457 a través del cronista Alonso de Palencia, que acompañada a Enrique IV en su viaje pacificador a estas tierras

"Navarros, vizcaínos y vascos viven desgarrados por sangrientas banderías y eternas e implacables rivalidades en que consumen los de Vizcaya y Guipúzcoa las riquezas que sus expediciones marítimas les procuran, como los navarros y vascos los abundantes frutos que su tierra produce. Todos ellos se entregan al robo y tratan de engrosar las fuerzas de sus partidos en juntas y convites entre sus parciales, en que gastan la mayor parte de su tiempo. Ni obedecen las leyes ni son capaces de regular el gobierno; su idioma y sus costumbres con ningún otro pueblo tienen semejanza, sólo en la avaricia igualan, si no superan, a los más avaros, que aun entre padres e hijos es corriente la usura. A las veces conceden amigable hospitalidad a los viajeros; pero siempre sedientos de su oro, asáltanlos con frecuencia en su penosa marcha por los bosques, y, como reclamando su compasión, pídenles un generoso donativo o su bondadosa liberalidad con humildes palabras, que truecan en amenazas de atravesarles con sus ballestas o saetas si no acceden a sus peticiones. Luego, satisfechos por lo general con unas cuantas monedas, no sólo se consagran a la seguridad del dadivoso, sino que además se ofrecen a acompañarle por un trecho del camino para que no caiga en manos de otros salteadores que, cuando son del mismo bando, prestanle segura escolta y le acompañan cortésmente. Llegados a su hospedaje, todos restauran las fuerzas en su mesa, y a falta de vino, que en el país tiene alto precio, el huésped viajero ha de cuidar de alimentarlos abundante y opíparamente con sidra y pan exquisito. Pero todas estas faltas las disimulan con el pretexto de su antiguo abolengo, del singular esfuerzo de su ánimo y de su consumada destreza".

Imagen de País Vasco en 1525 a través del embajador venciano Andrea Navagero

"Toda la tierra está muy poblada, no habiendo bosque ni montaña que no esté lleno de gente; además de los pueblos hay infinitos caseríos, en los cuales viven los más nobles, creyendo ellos, y así se tiene por cierto en toda España, que la verdadera nobleza está en este país; no se puede hacer mayor lisonja a un grande de Castilla que decirle que su casa tuvo origen en aquella tierra; esto lo creen la mayor parte de los grandes, y, en efecto, se ve en aquellos bosques el origen de las más nobles familias y casas de España. Son muy buena gente de guerra así por mar como por tierra y no creo que en toda España haya tantos hombres valerosos como en esta región, lo cual podrá ser por la aspereza de la región en que viven; navegan mucho, porque tienen muchos puertos y naves que hacen con poco gasto, por la abundancia de roble y de hierro de que disponen, y la estrechez del lugar y la abundacia de gentes les fuerza a buscar su medro fuera de su patria".

Vida religiosa

Los europeos del final de la Edad Media convivieron cotidianamente con los cuatro jinetes del Apocalipsis : Hambre (durante la primera mitad del siglo XIV las pérdidas de cosechas fueron frecuentes), Epidemia (la Peste Negra), Guerra (conflictos armados incesantes, caso de la guerra de los Cien Años) y Muerte (consecuencia lógica a todos los males referidos). A ello hay que añadir la terrible crisis espiritual que supuso para los católicos el Cisma de la Iglesia. En los momentos álgidos del Cisma llegó a haber hasta tres papas al mismo tiempo, cada uno con sus países aliados y enemigos todos ellos entre sí, excomulgando (negación de los sacramentos a los fieles y su participación en los oficios religiosos) a los que siguieran a su contrario. Navarra se alineó con el papa de Aviñón, Clemente VII. En este contexto es normal que se desarrollara una psicología del miedo que tuvo su plasmación en el arte (gusto por lo macabro), en la literatura (Danzas de la muerte, libros de bien morir,...), en las relaciones intergeneracionales (rechazo de la ancianidad),..., y en la religiosidad popular (supersticiones, herejías o brujería). Obviamente los vascos no fueron ajenos a este contexto.

Supersticiones

Los vascos de finales de la Edad Media, al igual que el resto de europeos, carecían de los conocimientos científicos necesarios para interpretar adecuadamente, por ejemplo, los fenómenos de la Naturaleza y los sustituían por una explicación teológica, según la cual Dios era el origen de todo lo que acontecía y las catástrofes (un granizo que destruye las cosechas) eran un castigo por los pecados de los hombres. Así, no resulta extraño entender que se recurriera a todo tipo de estrategias para evitar que ocurriera cualquier mal, desde una enfermedad hasta una sequía. Algunas de estas estrategias contaban con el apoyo de la Iglesia, indicando la forma de llevarlas a la práctica, y otras no, considerándolas supersticiosas. De entre todas ellas destacamos tres.

Conjuros climáticos

Todas las villas vascas (se documentan especialmente los casos de Bilbao, Orduña y Vitoria) disponían de una persona encargada de evitar cualquier climatología adversa que pudiera dar al traste con la cosecha de los campos circundantes, poniendo de este modo en peligro la alimentación de sus vecinos. Estaban contratadas por los ayuntamientos y normalmente recaía sobre uno de los sacerdotes de la localidad. Ejercía su misión desde lo alto del campanario, desde donde podía divisar cuándo llegaban unas nubes amenazantes y para evitar que descargaran su tormenta tocaba las campanas con un ritmo especial. En algunas localidades alavesas actuales todavía persiste esta tradición y el toque se denomina tente nublo . Caso que las lluvias llegaran antes de tiempo o tuviera lugar una sequía que pusieran en peligro la cosecha, podría optarse por realizar procesiones rogativas . Los vecinos salían en procesión con la imagen de un santo para rogarle que les ayudara ante esa situación intercediendo por ellos ante Dios.

Saludadores

Se creía que existían personas con ciertos poderes curativos en su saliva estando en ayunas, capaces de erradicar problemas de sarnas, lamparones o mordeduras de perros rabiosos. Se les denominaba saludadores porque durante el ritual de aplicación de la saliva sobre la parte afectada realizaban ciertas deprecaciones o ruegos en los que intervenían bendiciones. La práctica ausencia de médicos en aquellos tiempos, saber muchas veces en manos de judíos (por ejemplo, Vitoria se quedó sin médico tras la expulsión de los judíos en 1492 y tuvo que rogar a Antonio de Tornay, médico, judío y vitoriano, que permaneciera hasta que se encontrara quién le sustituyera), hacía que cobraran un papel destacado las denominadas herboleras : mujeres con conocimientos de la botánica de los bosques vascos y sus propiedades farmacológicas para preparar ungüentos curativos de todo tipo.

Nóminas

Para evitar los dolores de muelas o de parto, fiebre, problemas de lombrices,..., se escribían en un papel unas palabras y se dibujaban unos símbolos, se doblaba, se introducía en una bolsita y se colgaba del cuello. Sólo se autorizaban las nóminas realizadas por personas devotas, sacerdotes especialmente, que ponían en ellas palabras de los Evangelios y el signo de la cruz.

Brujería

Las herboleras no confeccionaban tan sólo ungüentos curativos, también podían realizar pócimas venenosas, anticonceptivas o abortivas e incluso filtros de amor y otras cosas que estaban cercanas al mundo de la magia y la superstición, como la práctica de la adivinación. Estas mujeres, generalmente viejas y pobres, servían de "cabeza de turco" ante las calamidades que padeciera la comunidad, acusándolas de envenenar campos, actos de infanticidio,..., e incluso de pactos con el demonio. Entonces dejaban de ser simples herboleras para convertirse en peligrosas hechiceras . Por ello no resulta extraño que en 1330 y 1342, por ejemplo, fueran condenadas a la hoguera en Ultrapuertos Jurdana de Irisarri, la señora de la casa de Aurteguia y la de Gabat por practicar sortilegios. El siguiente paso era convertirse en bruja , lo que significa adorar al Diablo, renegar de Dios, realizar cultos satánicos colectivos y maleficios a la comunidad. En 1466 ya se habla de que en la provincia de Guipúzcoa había " brujas e sorguiñas ". Pero hasta entrado el siglo XVI no se desatará la caza de brujas en tierras vascas, que tendrá su punto culminante en los sucesos de Zugarramurdi de 1610.

Herejía

En la primera mitad del siglo XV la comarca vizcaína del Duranguesado conoció un brote herético que tuvo como principal instigador al franciscano fray Alonso de Mella. A su surgimiento contribuyeron el contexto de miedo, la crisis socio-económica bajomedieval, una mala asimilación del cristianismo y aspiraciones sociales y económicas "igualitarias" a través de la experiencia milenarista (creencia en que Jesucristo reinaría en la tierra durante mil años antes del Juicio Final y durante ese tiempo la vida sería sin complicación alguna) por parte de los excluidos del sistema (marginados, segundones de los mayorazgos, jornaleros,...). A los seguidores de Mella se les acusó de blasfemos, de pecar contra el sexo, de negar la jerarquía eclesiástica, de reinterpretar a su modo las Sagradas Escrituras, etc. En 1442 comenzó la persecución. Muchos escaparon, entre ellos el propio Mella y otros cabecillas del movimiento, que huyeron al reino moro de Granada, desde donde escribió al rey de Castilla para abogar en defensa de su causa. Finalmente fue ajusticiado por los propios musulmanes. Entre los que no escaparon, hubo quienes consiguieron salvar la vida renunciando a la doctrina herética de Mella y quienes no, terminando en la hoguera

¿Qué contribuyó, además del contexto de miedo ya expresado, al desarrollo de esa religiosidad popular alejada de la ortodoxia marcada por Roma?

La introducción del cristianismo fue más tardía y no todo lo correcta que debiera en las zonas montañosas vascas, donde además predominaba una densidad demográfica pequeña y un hábitat muy disperso. Estas circunstancias posibilitaron un sincretismo con el sustrato pagano ancestral que había pervivido tanto tiempo; es decir, se fusionaron ciertos elementos del cristianismo con otros de la cultura pagana anterior (la creencia en Mari, en el akerbeltz, etc.), dando lugar a una vivencia religiosa no en sintonía con la ortodoxia marcada desde Roma.

Por otro lado, la dirección espiritual de estas gentes tampoco fue adecuada y ello por dos razones. En primer lugar, porque el clero de las iglesias rurales, y de muchas urbanas, carecía de formación (no había seminarios para cursar estudios) y vocación (en las iglesias de patronato laico el pariente mayor nombraba a los clérigos entre los miembros de su familia que quedaban excluidos de la herencia), participaba de las mismas vivencias que sus feligreses (siempre había vivido en su cultura cotidiana), entendía el sacerdocio únicamente como una forma de alcanzar ciertos privilegios sociales y económicos, etc. Y en segundo lugar, porque, como en el caso de Vizcaya, el obispo de Calahorra tenía prohibida por ley foral la entrada en el Señorío, con lo cual no podía efectuar las visitas canónicas a las parroquias en las que inspeccionaba el nivel espiritual de los feligreses y corregía los defectos detectados. Así las cosas, se entiende que la práctica del cristianismo no discurriera por los cauces adecuados y estuviera contaminada por creencias supersticiosas.

Manifestaciones artístico-culturales

Durante los siglos bajomedievales, por lo que al terreno cultural se refiere, Europa conoce el desarrollo de la estética gótica, la consolidación de las universidades y la aparición del humanismo. La traslación de estas manifestaciones culturales a Vasconia es lo que se verá a continuación.

El arte gótico

La estética gotizante se inicia en Francia con la iglesia de Saint-Denis (panteón real) en la primera mitad del siglo XII y se consolida en la siguiente centuria. A partir de ese siglo XIII se inicia tímidamente su introducción en tierras vascas (primera manifestación fue la capilla de Sancho VII el Fuerte en Roncesvalles), gracias, en buena medida, a las estrechas relaciones de la casa real navarra con Francia. Su consolidación vino de la mano del intenso proceso urbanizador de las provincias costeras de Vizcaya y Guipúzcoa en el siglo XIV, y del extraordinario desarrollo del mundo urbano que tuvo lugar en el siglo XV, ya que el gótico era un arte eminentemente urbano, ligado a la construcción de catedrales y a la especialización del trabajo, lo que a nivel artesanal tenía lugar en las ciudades. El gusto de los vascos por esta forma de entender el arte contribuiría a su pervivencia hasta bien entrado el siglo XVI, cuando en otras latitudes triunfaba el Renacimiento, como se evidencia a través de la arquitectura doméstica y palacial o la importación de obras de arte (trípticos, lápidas o imaginería) por parte de comerciantes bilbaínos o vitorianos desde los Países Bajos. La estética gótica se plasma esencialmente en las denominadas artes mayores: arquitectura, escultura y pintura.

Arquitectura

Los elementos arquitectónicos que caracterizan al arte gótico son: el arco apuntado (ojival), agujas y chapiteles (remate de las torres en forma piramidal), que refuerzan el sentido ascensional del edificio; el sistema de estribo y arbotante (arco exterior), que hacen las veces de un contrafuerte externo que sostiene los muros; y la bóveda de crucería, que supone el cruce de dos arcos o nervios apuntados y que conforman una estructura resistente. Todos ellos permiten construir iglesias muy altas y muy grandes, de muros menos gruesos que las románicas y con gran profusión de vidrieras.

Ejemplos de arquitectura religiosa que desarrolla estos presupuestos son, para el siglo XIV, los conventos de San Francisco y Santo Domingo de Vitoria, la iglesia de San Pedro de Vitoria, la iglesia de Santa María de los Reyes de Laguardia, Santa María la Real de Deva, Santiago de Bilbao, la catedral de Tudela y Bayona o el claustro de la catedral de Pamplona; y para el siglo XV, época dorada del gótico vasco, el templo de San Severino en Valmaseda, San Antón de Bilbao, Santa María de Lequeitio, San Salvador de Guetaria, Santa María de Ondárroa o San Vicente de Vitoria.

Escultura

A través de las imágenes, y siguiendo el precedente inmediato del románico, los fieles eran instruidos en los principios de la religión, pero a diferencia de aquella estética ahora se acentúa el sentido naturalista, se expresan sentimientos y los rostros son más realistas. Así, por ejemplo, las representaciones de la Virgen y el Niño son interpretadas de manera más humanizada o lo que es lo mismo, hay una mayor incidencia en la relación afectiva entre la Madre y el Niño, como se evidencia en el caso de las Andra Mari vascas: la Virgen de Tuesta, Santa María de Vitoria, de Elorrio, Derio u Orduña.

Todos los templos mencionados en el apartado de arquitectura presentan completos programas escultóricos en sus portadas, destacando la del Juicio Final de la catedral de Tudela, del Santo Sepulcro de Estella y del claustro de Bayona. Mención especial merecen los conjuntos escultóricos policromados de San Pedro de Vitoria y Santa María de los Reyes de Laguardia.

Dentro del apartado de escultura hay que reseñar especialmente la funeraria. La referida a aquellos sepulcros de carácter monumental en los que el difunto aparece representado con los atributos, vestidos y escudos propios de su condición social (clérigo, noble o rico burgués) y linaje (Ayala, Guevara, etc.). La tipología se limita a yacente sobre cama pegada a una pared y sobre cama exenta. Los más espectaculares son estos últimos, con ejemplos notables como el sepulcro del obispo pamplonés Miguel Sánchez de Asiaín, el de Carlos III el Noble y su esposa Leonor en la catedral de Pamplona (influencia de los modelos importados de Borgoña), el de Pedro de Guevara en la cripta de la iglesia de San Miguel de Oñate y el del canciller Ayala y su esposa en el monasterio alavés de Quejana.

Pintura

Entre las manifestaciones pictóricas del arte gótico cabe reseñar el conjunto mural de Gaceo y Alaiza (ambos en la Llanada alavesa), el retablo de Nuestra Señora del Cabello (Quejana, Álava), para la capilla-panteón del canciller Ayala y su hijo Fernán Pérez de Ayala, el retablo mayor de Santa Catalina de la catedral de Tudela o el mural de la Pasión de Cristo de Juan Oliver, procedente del refectorio de la catedral de Pamplona. El Museo de Navarra cuenta con importantes ejemplos de pintura gótica y bien contextualizados para que el visitante pueda hacerse una idea de cómo pudo estar en su emplazamiento original.

El mundo de la enseñanza

Hasta el siglo XVI, cuando se funda la Universidad del Sacti Spiritus de Oñate, las tierras vascas no acogieron ninguna institución de educación superior o universitaria. En consecuencia, los estudiantes vascos se veían obligados a acudir a centros universitarios de Castilla (Valladolid, Salamanca), Francia (París, Montpellier, Toulouse) e Italia (Bolonia) para completar su formación. Pensando en ayudar económicamente (becas) a estos estudiantes que marchaban a tierras lejanas, la reina Juana de Navarra instituyó a comienzos del siglo XIV el Colegio de Navarra en la Universidad de París. Durante el primer tercio del siglo XIV existió en Estella, hasta su posterior traslado a Salamanca, el estudio general de la orden cisterciense.

La enseñanza elemental corría a cargo de los municipios que contrataban a maestros de primeras letras para impartir los conocimientos a los jóvenes de la localidad. Y con objeto de preparar al clero regular, especialmente en el caso de franciscanos y dominicos, para el ejercicio de su misión apostólica, las órdenes mendicantes disponían de programas de estudio en sus propios centros, destacando los dominicos de Vitoria, Pamplona y Estella.

La literatura e historiografía

La producción literaria vasca cuenta con dos plumas de prestigio internacional: el canciller Pero López de Ayala y el príncipe Carlos de Viana. El primero formó parte de un grupo de nobles con sensibilidad por las artes que surgió en el siglo XIV, al saber compaginar la guerra, ocupación propia de su estamento, con las letras. Su obra principal es el Rimado de Palacio , escrita precisamente durante su encierro en Portugal tras caer prisionero en la batalla de Aljubarrota (1385). El príncipe Carlos de Viana fue un verdadero humanista, que vivió en Italia de primera mano este movimiento de renovación cultural. Era amante de la música, de la danza, del lujo y los animales exóticos, poseía una biblioteca muy completa, en la que había numerosas obras de autores clásicos greco-latinos. Tradujo la Ética de Aristóteles, compuso en castellano y catalán Cartas y requestas poéticas , y escribió una elegía por la muerte de su tío Alfonso V el Magnánimo.

En el campo de la historiografía o relación de los acontecimientos históricos que vivieron los vascos, cuatro fueron los nombres propios que cabe destacar: el banderizo de las Encartaciones Lope García de Salazar, autor de las Bienandanzas e fortunas (c. 1475); el confesor real fray García de Eugui y su Crónica de los fechos subcedidos en España desde sus primeros señores hasta el rey Alfonso XI (1389); el tesorero Garci López de Roncesvalles y su introducción histórica al volumen de la Cámara de Comptos correspondiente al año 1404; y el príncipe Carlos de Viana y su Crónica de los reyes de Navarra , escrita con fines reivindicativos ante la oposición de su padre a que ocupara el trono navarro. La obra de Lope García de Salazar es el testimonio más importante para conocer la lucha de bandos entre oñacinos y gamboínos, ya que el mismo fue un pariente mayor involucrado en ella. El canciller Ayala también escribió las crónicas de los reinados de Pedro I, Enrique II, Juan I y Enrique III de Castilla.

Vida cotidiana

Para conocer los distintos aspectos de la vida cotidiana de los vascos de la Baja Edad Media se plantea una supuesta conversación entre dos personajes y a lo largo de la misma se introducen los datos reales que proporciona la documentación de archivo y las investigaciones de los historiadores.

El maestro cantero Jean de Flandes llegó a Vitoria a finales del siglo XV a trabajar en la construcción de la casa palacio del noble Pedro Martínez de Álava. Ante los planos del edificio tuvo lugar una animada conversación que recreamos a continuación.

 Álava : Mi buen maese, siento deciros que no me satisface el edificio que me proponéis, pues no guarda relación alguna con las arquitecturas de la tierra.

 Jean de Flandes : Mi señor, bien sé que me habéis hecho llamar por mi pericia en el trabajo de la piedra, pero soy extranjero y desconozco los gustos estéticos que siguen las casas nobiliarias. ¿Podríais informarme al respecto?

 Álava : Por aquí predomina un tipo de construcción denominada casa torre o casa fuerte. Son torres de planta cuadrada o rectangular. Sus muros poseen un espesor de más o menos metro y medio, lo que les proporciona gran solidez y para poder derribarlas hace falta usar lombardas, como se hizo con la torre de Diego Sánchez de Basurto. Para dificultar los asaltos por la entrada principal, la puerta se sitúa en el primer piso y se accede a ella a través de una escalinata de piedra situada al exterior ( patín ) y separada de la torre, pero que se une a ella mediante un pequeño puente levadizo. Disponen de pocos ventanales para evitar que una saeta entre por ella, como le ocurrió en 1479 al señor de Contrasta, Juan de Lezcano, que murió atravesado por una de ellas. Alcanzan los 20 metros de altura y están rematadas con ladroneras para arrojar líquido hirviendo a los asaltantes. Algunas torres se asemejan a castillos, pues poseen murallas exteriores, cubos laterales e incluso foso. Las de mayor renombre en la tierra son las de Guevara, Butrón, Muñatones, Martiartu, Muncharaz y Barajuen.

 Jean de Flandes : ¿A qué se debe que se construyan estas torres?

 Álava : Pues esencialmente a dos motivos: por el prestigio que otorga a su poseedor y por defender al grupo familiar de otros linajes enemigos, sobre todo desde la centuria decimocuarta y buena parte de la siguiente, cuando los nobles se enzarzaron en violentas luchas, llamadas de bandos oñacino y bamboino, y comenzadas como reacción a la disminución de las rentas feudales que percibían los señores rurales.

 Jean de Flandes : ¿Todos pueden construir estas casas torre?

 Álava : El Fuero de Vizcaya prevé que sólo lo puedan hacer los hidalgos, el resto de los habitantes no nobles deberán edificar casas llanas, es decir, sin elementos defensivos ni militares. Los campesinos, por ejemplo, construyen sus caseríos, denominados baserri en lengua de la tierra, en piedra, entramado de madera, caballete perpendicular a la fachada principal, tejado a dos aguas y con tres crujías (más ancha la central que las laterales). En la planta baja se instala la cocina y la cuadra, en la primera la vivienda y arriba de ésta, en el sobrado, el almacén. Estos caseríos disponen de otros edificios anexos, como el lagar para elaborar sidra, el horno para cocer el pan o el hórreo para almacenar grano, manzanas, etc.

 Jean de Flandes : Las casas de las villas, por lo que he podido comprobar desde mi llegada a Vitoria, son diferentes, pues son adosadas a partir de un muro medianil, la mayoría son de madera, con techumbres de paja, las que pertenecen a los artesanos sitúan la tienda en la parte delantera y en las traseras se encuentran huertos, pozos ciegos o pequeños corrales. La mayoría dispone de un mobiliario muy escaso y camas que comparten diversos miembros de la familia.

 Álava : Veo que sois muy observador, pero las cosas han cambiado mucho desde los tiempos de la fundación de las villas, cuando el espacio se repartía en lotes uniformes de 8x12 mts. para edificar casas entre los nuevos pobladores, como ocurrió, por ejemplo, en Villarreal de Urretxua en 1383. Ahora, desde hace unos 50 años, se ha producido un gran incremento demográfico que ha provocado que los lotes se dividan, se construya un tercer piso en altura y que hayan surgido los arrabales (núcleos de viviendas extramuros). En Vitoria hay hasta cinco: Aldabe, San Martín, San Ildefonso, Adurza, Santa Clara y la Magdalena.

 Jean de Flandes : Tanta gente y con calles tan estrechas, pues he visto que apenas superan los cuatro metros de anchura, los problemas de higiene serán importantes, ¿no?

 Álava :. ¡En efecto, así es! Las calles están mal aireadas, los vecinos arrojan las inmundicias a la calle, los carniceros sangran las reses en plena calle y a ella arrojan los desperdicios, lo mismo hacen pescateros y verduleros, las calles están permanentemente enfangadas en invierno, los animales circulan por ellas, especialmente los cerdos que poseen los vecinos para su alimentación particular,... Afortunadamente desde hace unos 25 años las cosas han cambiado a mejor, pues la situación anterior era un caldo de cultivo para todo tipo de epidemias. Ahora se apuesta por los mataderos y fuera de las ciudades, Tolosa y Segura lo han hecho hace poco y me consta que Vitoria lo hará pronto; se ha construido un sistema cerrado de alcantarillado y cañerías para que las aguas fecales y demás inmundicias circulen fuera de la vista y olfato; se ha comenzado a empedrar las calles para facilitar su limpieza; los vecinos deben limpiar una vez por semana el tramo de calle que ocupan sus casas; se ha prohibido que los animales circulen por las calles y arrojar a ellas cualquier tipo de desperdicio; y además, en Vitoria mismo, desde 1490 disponemos de un " alcalde de las basuras " que vela por el mantenimiento de las condiciones higiénicas de la ciudad, pues no debe olvidar que nos va la vida en ello.

 Jean de Flandes : En mi tierra, allá por los Países Bajos, hace tiempo que hemos sustituido la madera en la construcción por los peligros de incendios y veo que aquí todavía la mayoría de las casas son de este material.

 Álava : Así es, la experiencia al respecto ha sido muy dura y muchas viviendas y personas se han consumido por las llamas. Vitoria en 1202 fue casi destruida, al igual que en 1436 y 1443, pero también San Sebastián en 1433, 1483, 1489 o 1496, o Bermeo y Lequeitio en 1422. Para evitarlo, de un tiempo a esta parte las autoridades municipales han adoptado una serie de medidas, como construir las casas de "cal y canto", evitar almacenar en las casas materiales altamente combustibles, eliminar las techumbres de paja, proteger los fuegos del hogar con metales, encalar las paredes, vigilar las noches de fuertes vientos los posibles conatos de incendios, o colocar un muro cortafuegos entre diversas partes de la villa, caso de Lequeitio en 1490. Pero si aún así se produce el incendio, todos los vecinos deben acudir a apagarlo con sus cubos de agua que dejan llenos todas las noches a la puerta de casa en previsión de, y los carpinteros se encargan de atajar la progresión del incendio.

 Jean de Flandes : Ayer por la tarde, trabajando en mi cámara en los planos, me distrajeron unos cánticos que provenían de un banquete nupcial, ¿cómo son las bodas entre los vascos?

 Álava : Mi buen maese Jean os diré que las mujeres pueden contraer matrimonio a partir de los 12 años y los hombres de los 14. No obstante, el acuerdo matrimonial entre las familias de los novios se establece siendo éstos aún niños. Los padres eligen a los candidatos, sin contar para nada con ellos, en función de sus intereses, que no son otros que los de medrar social y económicamente. Por ello el hombre debe aportar unas arras (generalmente la propiedad de la casa solar) y la mujer una dote, cuyas cuantías depende de su importancia social; por ejemplo, Carlos III el Noble entregó la suma de 15. 000 florines de oro a su primogénita Juana. En otras palabras, el matrimonio es un negocio que antes del siglo XV bastaba para ser considerado válido con el simple acuerdo entre las partes y consumar después sexualmente la unión por parte de los contrayentes. Ahora la Iglesia exige que la boda se celebre ante ella, que haya testigos, que se proclamen las amonestaciones (se evita así la bigamia, los matrimonios en grados prohibidos, como entre primos, etc.) y que se sacralice la unión.

 Jean de Flandes : ¿No existen casos de matrimonios por amor?

 Álava : Ésa es una cuestión que tan sólo afecta a los estratos sociales inferiores; nosotros los nobles y ricos burgueses tenemos que velar por nuestro linaje (apellido y orígenes ancestrales) y patrimonio (casa solar y mayorazgo), y, en consecuencia, no podemos arriesgarlo por un desafortunado enamoramiento. Recuerdo el caso de Gonzalo Gómez de Butrón que en su testamento otorgado en 1487 introdujo una cláusula por la que prohibía a su hija casarse con los hijos de Tristán de Leguizamón. Pero eso no quiere decir que no se hayan producido fugas entre amantes en contra de los deseos de los padres o raptos de doncellas.

 Jean de Flandes : En los Países Bajos tenemos un sistema de auxilio social para nuestros mayores, ¿entre los vascos cómo estas las cosas?

 Álava : En honor a laverdad, algunos mecanismos se han arbitrado para evitar el abandono de los ancianos. En el Fuero de Vizcaya, por ejemplo, se especifica que una vez entregada la casa solar al varón en el momento de su matrimonio, los padres puedan seguir viviendo en la casa y caso de recibir un trato inapropiado se derogará la entrega. También contamos con hospitales que actúan como asilos mediante el sistema de donados . Los ancianos solos y sin muchos recursos donan, de ahí el término de donados , todos sus bienes a un hospital y durante el resto de sus vidas son alimentados, vestidos, cuidados en caso de enfermedad y a la hora de su muerte se les hacen las honras fúnebres pertinentes. Pero también están los gremios y cofradías que de alguna manera auxilian a sus miembros ancianos. Ya a mediados del siglo XIV la cofradía de pescadores de Bermeo obligó a entregar una parte de las capturas para sus mayores pobres.

 Jean de Flandes : ¡Ay, don Pedro! Ha mencionado la mayor certidumbre de esta vida, la muerte, término de nuestro peregrinaje por este valle de lágrimas.

 Álava : ¡Cuánta razón tenéis maese Jean! Pero ha de saber que desde el siglo XIII nos enfrentamos a ella con algo de mayor tranquilidad gracias al instrumento del testamento. En él ordenamos las cuestiones relativas a la herencia, pero también, y sobre todo, las del alma, para acortar nuestra estancia en el Purgatorio y salir bien parados del Juicio Final. En este punto se encuentran las denominadas mandas pro ánima , que incluyen misas, cuantas más mejor (novenarios, trentenarios, cabos de año, capellanías, etc.), dineros a los pobres para comida y ropa, dineros a doncellas pobres para poder casarse, dineros para las fábricas de las iglesias, dineros para construir hospitales,... ¡Fíjese!, el hospital de San Pedro de Vitoria, que ha podido ver cercano a la parroquia del mismo nombre, fue fundado por Garci Martínez de Estella a finales del siglo XIV mediante una cláusula testamentaria. Como mortaja para realizar el viaje al más allá, lo que más se elige en esta ciudad es el hábito de las órdenes mendicantes, franciscana y dominica.

 Jean de Flandes : Pero pasemos a cuestiones más alegres. Las fiestas, ¿cómo son las diversiones? Me han dicho que los vascos saben divertirse como nadie, ¿es verdad?

 Álava : A pesar de lo que a priori parezca, los campesinos, jornaleros, artesanos, comerciantes, transportistas,..., no se pasan todo el año trabajando de sol a sol, pues hay muchas oportunidades para el regocijo. Los obispos de Calahorra, Diego de Zúñiga en 1410 y Juan de Quemada en 1480, establecieron un calendario con 53 festividades religiosas a respetar (Pascua, Corpus Christi, San Simón y San Judas, San Juan, los Santos Inocentes,...), que sumandas a los 52 domingos del año, arroja un total de 105 días festivos. A éstos habría que añadir las celebraciones por natalicios, bodas y visitas reales, por victorias de nuestros ejércitos, como cuando el vitoriano Diego Martínez de Álava participó con 400 alaveses en la toma de Granada en 1492, o las coronaciones de nuestros reyes, todavía en Pamplona resuenan los ecos de las de Carlos II el Malo y de su hijo Carlos III el Noble. La celebración de las festividades religiosas principales es muy similar. Empieza con una misa por la mañana, seguida por una procesión por las calles de la localidad. Los actos religiosos dan paso al apartado lúdico. Las formas de entretenimiento usuales implican, obligatoriamente, la celebración de encierros de reses (vacas, novillos o toros), el juego de bolos (denominado birlos ), juegos de destreza con lanza o ballesta, y los bailes, amenizados por un tamborilero y un dulzainero. En ocasiones se invitan a juglares para que con sus chanzas diviertan al público. Luego llega la hora de la comida, reuniéndose en torno a una mesa los vecinos de una misma calle, los miembros de un gremio o cofradía, la corporación municipal, etc. Hoy en día, a finales de la decimoquinta centuria, y sobre todo en las villas vascas situadas en la importante ruta comercial que comunica el interior de Castilla con el norte de Europa, las posibilidades de conseguir vino, especies, frutas, carnes, pescados, productos lácteos, etc. son considerables. Eso no quiere decir que se dé paso expédito a la gula, que como muy bien sabe vuesa merced , es un pecado capital que persigue nuestra religión. Por eso se exige que las comidas sean todo lo morigeradas que puedan en orden a la moral y a evitar gastos excesivos.

 Jean de Flandes : ¿Y no hay problemas de orden público?

 Álava : ¡Ya lo creo que sí! La gente sale hecha unos bacos de los banquetes. Las autoridades deben estar atentas a los juegos de naipes para evitar que se apueste dinero y surjan disputas violentas. No se puede tolerar el juego de dados por la cantidad de trampas y tramposos que participan. Por las noches hay que iluminar las calles para que no queden a oscuras y esa oscuridad sea cuartada para cometer actos de naturaleza desonesta. Las mujeres no pueden salir por las noches para evitar afrentas, sobre todo de esos bacos que deambulan de un lado a otro. Tampoco se les permite salir de sus calles para seguir las romerías o bailes, que deben hacerlo en las suyas propias, donde pueden ser mejor protegidas. Hay que tener sumo cuidado con los vagabundos, mendigos y falsos pobres que aporvechan estas ocasiones para entrar en las ciudades, pues hay que censar a estas personas para evitar que cometan delitos, como hurtos.

 Jean de Flandes : Con nuestra conversación he podido hacerme una idea bastante nítida de cómo es la vida de los vascos, lo que me servirá de ayuda para reformar los planos de la casa palacio y acertar con vuestro estilo y gusto estético.

Cronología básica

Bibliografia

  • 1300: Diego Lopez de Harok Bilbao hiribildua fundatu zuen
  • 1312: Bortuz bestaldean, Labastida-Clairence fundatu zen (Nafarroa Beherea)
  • 1322: Maria Diaz de Haro Onak Portugalete hiribildua fundatu zuen
  • 1325: Maria Diaz de Haro Onak Lekeitio hiribildua fundatu zuen
  • 1327: Maria Diaz de Haro Onak Ondarroa hiribildua fundatu zuen
  • 1328: Nafarroa Frantziako koroatik bereizi zen. Joana II.a eta Felipe III.a Evreuxkoa Nafarroako errege-erregin koroatu zituzten
  • 1328: Lizarrako eta merindade horretako juduen hilketa egin zen
  • 1330: Joana II.ak eta Felipe III.a Evreuxkoak Nafarroako Foruaren hobekuntza egin zuten
  • 1332: Arriagako kofradia (Araba) desegin egin zen
  • 1341: Bortuz bestaldean (Nafarroa Beherea), Luxa eta Agramont bandoen arteko borrokak amaitzeko ordenantzak egin zituzten
  • 1342: Joan Nuñez de Lara bizkaitarrak bere koaderno penala idatzi zuen
  • 1346: Eibar hiribildua fundatu zen
  • 1348: Izurri Beltzaren izurritea gertatu zen
  • 1350: Nafarroako Karlos II.a Gaiztoa koroatu zuten
  • 1355: Markina hiribildua fundatu zen
  • 1356: Elorrio hiribildua fundatu zen
  • 1357: Alexandro IV.a aita santuak Nafarroako errege-erreginak gantzutzeko eta koroatzeko boterea eman zion Iruñako gotzainari
  • 1366: Nafarroako libro de fuegos delakoa egin zen: erresumaren biztanle errolda. Gaztelako Enrike II.ak Treviño hiribildua eman zion Gaztelako aurreratu nagusi Pedro Manriqueri. Gernika hiribildua fundatu zuten
  • 1370: Joan printzea Bizkaiko jaun izendatu zuten. Enrike II.ak Lenizko harana eman zion Beltran de Guevarari
  • 1373: Aiarako Forua egin zuten
  • 1376: Nafarroak espedizio bat bidali zuen Albaniara
  • 1379: Bizkaiko Jaurerria Gaztelako koroan sartu zen, Joan II.a Gaztelako erregea eta Bizkaiko jauna baitzen
  • 1383: Zestoa hiribildua fundatu zuten
  • 1389: Frai Garci de Euguik Crónica de los fechos subcedidos en España desde sus primeros señores hasta el rey Alfonso XI idatzi zuen
  • 1390: Nafarroako Karlos III.a Prestua koroatu zuten
  • 1394: Bizkaiko ermandadearen ordenantza koadernoa egin zen. Avellanedako Forua
  • 1397: Gipuzkoako ermandadearen ordenantza koadernoa egin zen
  • 1400: Lapurdiko ermandadearen ordenantzak egin ziren
  • 1404: Garci Lopez de Roncesvallesek Nafarroako historia idatzi zuen urte horretako Kontuetako Ganberaren liburukiaren sarreran
  • 1407: Oliteko merindadea sortu zen, Lizarrako, Zangozako eta Erriberako merindadeetako leku desberdinekin
  • 1412: Erronkariko biztanleek kaparetasun kolektiboa lortu zuten. Fernan Perez de Ayalaren eta Martin Ruiz de Abendañoren arteko borrokak gertatu ziren, Orozkoko jaurerria lortzeko
  • 1417: Arabako probintziako lehen ermandadea sortu zen
  • 1418: Karlos III.a Prestuak Nafarroako Foruaren hobekuntza egin zuen
  • 1423: Iruñako hiru biztanle guneek bat egiteko pribilegioa lortu zuten
  • 1437: Arrasateko burdinolen ordenantzak egin ziren
  • 1439: Nafarroako Blanka erreginaren testamentuari jarraituz, haren senar Joan II.a izan zen erregea
  • 1440: Baztango haraneko biztanleek kaparetasun kolektiboa lortu zuten
  • 1442: Durangoko heretikoen jazarpena hasi zen
  • 1448: Ganboatarrek Arrasate erre zuten
  • 1449: Frantsesek Zuberoa konkistatu zuten, Ehun Urteko gerraren amaieran. Ordura arte, Ingalaterrarena zen
  • 1450: Frantsesek Lapurdi konkistatu zuten, Ehun Urteko gerraren amaieran. Ordura arte, Ingalaterrarena zen
  • 1451: Nafarroako gerra zibila gertatu zen, agramondarren (Joan II.aren aldekoak) eta beaumondarren (Joanen seme Karlos Vianako printzearen aldekoak) artean
  • 1452: Bizkaiko Foru Zaharra idatzi zen
  • 1456: Ahaide nagusiek Gipuzkoako zortzi hiribilduri egin zieten desafio. Horren ondorioz, ahaide nagusien gotorretxeak eraitsi eta horietako nagusiak Granadako erresumarekiko mugara erbesteratu zituzten
  • 1461: Karlos Vianako printzea hil zen
  • 1464: Nafarroako Blanka hil zen
  • 1463: Arabako eta Gipuzkoako ermandadeen azken ordenantza koadernoa idatzi zen
  • 1468: Elorrioko bataila gertatu zen, oinaztarren eta ganboatarren artean
  • 1469: Aiarako Forua handitu egin zuten
  • 1474: Markinako burdinolen ordenantzak idatzi ziren
  • 1475: Lope Garcia de Salazarrek Bienandanzas e fortunas obra amaitu zuen
  • 1476: Fernando Katolikoaren kapitulatu a eman zitzaion Gasteizi; horren bidez, Ayalastarren eta Callejastarren arteko bando gerra amaitu eta udal gobernua aldatu zen
  • 1479: Nafarroako eta Aragoiko Joan II.a hil zen. Leonor alabak ordezkatu zuen. Leonor erregina hil zen. Haren biloba Francisco Febok ordezkatu zuen. Bizkaiko hiribilduen ermandadearen ordenantzak idatzi ziren
  • 1482: Gasteizko Udalak auzoko juduen aurkako neurri segregazionistak hartu zituen
  • 1483: Isabel Katolikoak Gasteizko foruak eta pribilegioak zin egin zituen, Arriagako portalean
  • 1486: Balmasedako juduak bota zituzten
  • 1487: Chinchillak ordenamendua eman zuen: Lurralde irekiaren eta Bizkaiko Jaurerriko hiribilduen arteko erakunde bereizketa. Aiaratarrek uko egin zioten beren ohiturazko foruari, eta Gaztelako errege legeak onartu zituzten
  • 1496: Alexandro VI.a aita santuak Santa Maria Gasteizko parrokietatik bereiztea baimendu zuen, eta horretara Armentiako San Andres kolegiata (Arabako gotzaintzaren egoitza zaharra) eramatea
  • 1498: Nafarroako erresumako juduak bota egin zituzten
  • 1512: Albako dukeak Nafarroa inbaditu zuen. Gaztelak erresuma konkistatu zuen
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  • MONTERO, Manuel: Historia del País Vasco. De los orígenes a nuestros días , Txertoa, Donostia, 1998.
  •  NOSOTROS los vascos. Arte , Bilbao, 1987, I. eta II. liburukiak.
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