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El justo se salva por la fe

«La experiencia es testigo de que en nuestras buenas obras, por muy grandes que sean, queda siempre esta concupiscencia al mal y nadie está libre de ella. Así pues, somos pecadores en nosotros mismos y, sin embargo, por el deseo divino, justos a causa de nuestra fe.»

Martin Lutero, «Comentarios a la Epístola a los Romanos».