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Arte rupestre

Los primeros habitantes del País Vasco, a lo largo del Paleolítico, desarrollaron el arte rupestre, que se ha conservado en un reducido grupo de cuevas. Las muestras más importantes se encuentran en las de Santimamiñe (Vizcaya) y Ekain (Guipúzcoa).

Las pinturas de la cueva de Santimamiñe, datadas en el Magdaleniense medio, fueron descubiertas en 1916 por J.F. Bengoechea. En el grupo pictórico más importante, situado en una pequeña cámara casi circular, destaca un panel en el que seis bisontes rodean a un caballo. En una antecámara hay figuras incompletas de caballos y bisontes. En total son unas 50 figuras, algunas, grabados, pero la mayor parte, pinturas.

También del Magadaleniense medio son las pinturas de Ekain, que fueron descubiertas en 1969 por A. Albizuri y R. Rezabal. En ella se encuentra un conjunto de caballos y una serie de animales (bisontes, ciervos, cabras montesas). Autoridades del arte rupestre sitúan la importancia de las pinturas de Ekain al nivel de las de Altamira, Niaux o Lascaux.