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El reparto del mundo

En el momento de trazar sobre el mapa las nuevas fronteras imperiales, Francia e Inglaterra aprovecharon su posición de fuerza para asegurarse el control del mayor territorio posible. Potencias venidas a menos, como Portugal o España, y estados recién unificados, como Alemania e Italia, recibieron porciones poco significativas del gran pastel a repartir. En este momento histórico dichas naciones iniciaban su despegue industrial y necesitaban las materias primas procedentes de las colonias. Ello hizo que las tensiones condujeran de modo inevitable a un gran estallido bélico.