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Una emperatriz que tenía lazos con Euskal Herria

María Eugenia de Montijo, Guzmán y Portocarrero, esposa del emperador Napoleon III, entre sus muchos títulos de nobleza tenía el de heredera del antiguo solar de Arteaga, nieta de los insignes Fortún, Sancho, Martín Ruiz, Joannes y Pedro Gamboa de Arteaga, hijos de linaje de la casa torre de Arteaga, en el Señorío de Vizcaya. En 1835, siendo una niña de nueve años, acompañada por su madre, gran dama española, la Condesa de Montijo, pasó una temporada en Biarritz. Traviesa e independiente, disfruta jugando en la playa con los niños de su edad. Una vez convertida en emperatriz de Francia al casarse con Napoleon III, los guerniqueses Antonio López de Calle y José Salvador de Lequerica fueron nombrados para viajar a Francia y presentar a los soberanos el mensaje de la declaración de vizcainía. Napoleón III y su esposa decidieron corresponder con la construcción de un castillo en Arteaga -en sustitución de la vieja torre- y proyectaron un viaje que nunca llegó a realizarse.