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Anthony Quinn, icono de la masculinidad en Hollywood
vie, 17 dic 2010 19:30:00 +0100
Probablemente el más importante de los intérpretes latinoamericanos en el cine de Hollywood, Anthony Quinn recibió a lo largo de su carrera múltiples galardones, entre ellos dos Óscar. Realizó un centenar de filmes, pero su actuación como "Zorba el griego" fue la más exitosa de cuantas ha realizado. Quinn también ganó fama como escultor y pintor, y más adelante su vida se volvió notorio por sus numerosas aventuras románticas.

Descendiente de irlandeses y mexicanos, Anthony Quinn (de nombre real Antonio Rodolfo Oaxaca Quinn) nació el 21 de abril de 1915 en Chihuahua (Mexico) en el seno de una familia humilde. Cuando era pequeño se trasladó con sus padres a los Estados Unidos, residiendo en la ciudad de Los Ángeles.

Tuvo que empezar a trabajar pronto, al tiempo que asistía a clase en el colegio Belvedere Junior Hight. La necesidad le llevó a aprender todo tipo de oficios, que desempeñó a lo largo de varios años (vendedor de periódicos, camarero, camionero, boxeador...).

Salto a la gran pantalla

El mundo del teatro le interesó desde joven. A comienzos de los años 30 decidió probar fortuna en el campo de la interpretación debutando como actor teatral. A los veinte años logró aparecer en su primer papel de figurante en Hollywood con la película Parole (1936). Ese mismo año también intervino en un film del gran Harold Lloyd titulado La vía láctea (1936).

Quinn era alto, con una complexión oscura y físico fuerte, por lo que era el actor ideal para interpretar papeles de renegado y el villano tosco (bucanero, sex-symbol, gángster o soldado). Con el tiempo también comenzó a representar todo tipo de pueblos: indio, mestizo, esquimal, árabe y ruso, entre otros, que le permitieron, no obstante, alcanzar la seguridad que todo actor necesita.

En los años finales de la década de los 30 apareció en multitud de films de gran renombre, entre los que destacan Comenzó en el trópico (1937), Búfalo Bill (1936), Corsarios del Florida (1937) y Unión Pacífico (1939). En esta época, en la que trabajó especialmente para Paramount, se casó con la hija de De Mille, Catherine.

Años gloriosos

En los primeros años cuarenta se trasladó a la Warner, estudio que le proporcionó papeles más interesantes, y comenzó a labrarse una relación con actores y actrices de renombres. En los años 40 fue prorrogando su imagen de malvado de rasgos exóticos con películas como Ciudad de conquista (1940) de Anatole Litvak, El castillo maldito (1940) de George Marshall, Sangre y arena (1941) de Rouben Mamoulin, Murieron con las botas puestas (1941) de Raoul Walsh, o El cine negro (1942) de Henry King.

También actuó en títulos como Larceny Inc (1942) de Lloyd Bacon, Incidente en Ox-Bow (1943) de William Wellman, Las aventuras del Búfalo Bill (1944) de nuevo dirigido por Wellman, La patrulla del coronel Jackson (1956) de Edward Dmytryk, o Simbad el marino de Richard Wallace, entre otros.

Los 60

Siempre estuvo entre los repartos más interesantes de los años sesenta y alcanzó una excelente notoriedad por sus intervenciones en Los cañones del Navarone (1961), de J.Lee Thompson, Barrabas (1961), de Richard Fleischer y Lawrence de Arabia (1962) de David Lean.

En 1962 su matrimonio con Katherine De Mille estaba muy deteriorado y , mientras rodaba Barrabás se enamoró de Iolanda Addolari, una ayudante de vestuario. Se casaron en 1965. En 1964 realizaría el papel que lo marcaría el resto de su vida, en la interpretación del viejo Alexis Zorba en Zorba, el griego, del director chipriota Michael Cacoyannis, por el que fue nominado al Óscar al mejor actor principal.

Su estrella continuó brillando en las décadas siguientes para confirmar la grandeza de un actor capaz de adoptar mil y una caracterizaciones y estar siempre a la altura de las exigencias del guión. Su popularidad estuvo siempre por encima de la rentabilidad de muchas de sus películas como Las sandalias del pescador (1968), de Michael Anderson o La herencia Ferramonti (1975), de Mauro Bolognini, entre otros.

Últimos años

En la década de 1980 participó en una decena de películas, sin mayor notoriedad. Durante esta época, se dedicó, principalmente a la pintura y la escultura, ganando dinero mediante exposiciones. Ya en la década de 1990 actuó en la serie de televisión Hércules, y comenzó a hacer pequeños "cameos" en varios filmes.

Falleció en Boston en 2001, a los 86 años, como consecuencia de una grave neumonía.