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Adiós al gran cineasta francés Jean Delannoy
vie, 24 oct 2008 18:30:00 +0200

El pasado mes de junio el cine francés perdió a uno de los mejores y más polifacéticos personajes de su historia. Jean Delannoy ha dejado un vacío que difícilmente podrán volver a llenar.

El guionista, dialoguista, montador, adaptador y, sobre todo, director Jean Delannoy falleció el 18 de junio a los 100 años de edad en su domicilio de Guainville, en el noreste frances. Tras de sí dejó una larga lista de éxitos, ya que experimentó todas las facetas del cine.

Nació el 12 de enero de 1908 en Moisy-le-Sec, al norte de París, y desde muy joven se adentró en el mundo del espectáculo. Empezó su carrera en 1926 como figurante en , de Alexandre Volkoff, pero hasta principios de los años 30 no rodó su primer filme. Abandonó la interpretación por el montaje y se convertió en jefe de montadores en los estudios Paramount de Joinville (Francia).

En 1938 decidió montar exclusivamente sus propias obras, y en 1942 consiguió acercarse al público francés con una película ambientada en la época napoleónica que pretendía llamar a la resistencia contra la ocupación nazi, Pontcarral, colonel d'empire. Su primer gran triunfo, L'Eternel Retour, llego en 1943, cuando Francia estaba bajo la ocupación alemana.

Delannoy no se conformó con eso, necesitaba más. Su pasión por el séptimo arte lo impulsó en 1945 a dejar de montar para convertirse también en guionista de sus filmes. Así, en 1946, consiguió el gran premio del Festival de Cannes por La Symphonie pastorale, y su protagonista femenina, Michelle Morgan, el de mejor intrepretación femenina.

Una vez terminada la Segunda Guerra Mundial, en 1947, el filósofo Jean-Paul Sartre firmó el guión de otro de sus largometrajes más famosos, Le jeux sont faites, sobre el amor de un hombre y una mujer más allá de la muerte.

Los artistas de la Nouvelle Vague francesa, con Francois Truffaut a la cabeza, eran muy críticos con su trabajo. Noobstatnte, aquello no afectó en absoluto a Jeann Delannoy, y en 1956 creó Marie-Antoinette reine de France y uno de sus trabajos más reconocidos, Notre Dame de París.

En la década de los sesenta su producción de obras no paró; siguió cosechando éxitos con una rapidez increíble: Venus imperial (1962), Les sultans (1966) o Le Soleil des voyous (1967).

Sus dos últimas realizaciones fueron La passion de Bernadette (1989) y Marie de Nazareth (1994). Según datos facilitados por la Cinemateca Francesa, todavía hoy se puede ver uno de sus filmes en los cines de Lourdes (Francia): Bernadette, grabada en 1987.

Gracias a su magnífica trayectoria, en 1982 fue nombrado presidente de la Academia Nacional de Cine de Francia. Pero, además, no podemos olvidar que también trabajó para la televisión.

Como resaltó el presidente francés, Nicolas Sarcozy, "sus películas seguirán encantándonos siempre". Ni Francia, ni el mundo entero, podrán olvidar a este inmenso artista, que tanto ha dado y tanto ha enseñado al mundo del espectáculo.

(Fotos: 1: www.frenchfilms.com; 2: www.daily.greencine.com; 3: www.jornadaonline.com; 4: www.affichescinema.com; 5: www.cineactu.com; 6: www.multimedia.fnac.com).