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Andrei Tarkovsky, el escultor del tiempo (I)
vie, 09 may 2008 18:29:00 +0200

Andrei Tarkovsky fue un director de cine, actor y escritor ruso, uno de los más importantes e influyentes autores de cine soviético junto con Sergei Eisenstein y uno de los más grandes de la historia del cine. Empezó a destacar muy joven y logró triunfar, a pesar de que murió a causa de un cáncer de pulmón cuando sólo contaba con 54 años.

Andrei Arsenyevich Tarkovsky, uno de los más importantes e influyentes autores de cine soviético, uno de los grandes de la historia del cine nació el 4 de abril de 1932 en la localidad de Zavrazhe, Ivanono, Unión Soviética. Su padre fue el reconocido poeta Arseniy Tarkovsky. Su madre, que trabajaba como correctora en una imprenta se quejaba de su hijo, ya que en su juventud dejaba todo lo que empezó a estudiar. Así ocurrió con la música, con el arte y con los estudios orientales así como con una expedición geológica que hizo a Siberia.

Poco después, el joven Andrei se inscribió en la aclamada Escuela de Cine VGIK (Instituto Estatal de Cinematografía de todas las Rusias) por voluntad propia, y fue allí donde conoció a su mentor, el director Mijail Romm. La primera película que hizo como estudiante fue Ubiitsy (1958), basada en un cuento corto de Ernst Hemingway. En 1960 se graduó en la escuela con Katok y skripka (La aplanadora y el violín, 1960), su película de graduación.

Dos años después, en 1962, Tarkovsky se convirtió en el centro de atención de todo el mundo con su primer film, La infancia de Iván, ya que obtuvo el León de Oro del Festival de Venecia, que también incluía obras de Godard, Kubrick, Passolini y de otros conocidos directores. El trabajo del joven Tarkovsky sorprendió a todos por su poética, rara en un director novel de 30 años, y la crítica internacional elogió las cualidades estéticas de la cinta de Tarkovsky, y también sus contenidos. La infancia de Iván se distanciaba de las demás películas soviéticas, protagonizadas por los héroes del realismo socialista.

Sin embargo, las autoridades soviéticas comenzaron a vigilar estrictamente a Tarkovsky, ya que temían que sus siguientes trabajos no siguiesen la ideología del Partido Comunista de la Unión Soviética, y mostrasen otro rostro de la Unión Soviética. Estaban en plena Guerra Fría y cualquier denuncia (ya fuese directa o indirectamente) hacia el régimen por parte de los artistas era pronto reprimida.

En 1961 las autoridades soviéticas habían organizado la conmemoración del quinto centenario de la muerte del pintor Andrei Rublev. Este monje y pintor, dejó una gran obra llena de claridad, armonía y genio, cosa sorprendente ya que vivió en una época muy cruel. Tarkovsky dirigió su segundo largometraje, Andrei Rublev, dedicado a la vida del pintor. En contra de los pronósticos más conservadores, el realizador consiguió la aprobación ideológica y financiera del Instituto Oficial de Cinematografía.

En 1967 presentaron Andrei Rublev en el Festival de Cannes. En un principio los soviéticos accedieron a que representara oficialmente a la URSS en la competición, pero finalmente se echaron atrás y exigieron la inmediata retirada de la cinta de Tarkovsky. Pero antes de devolver la película, hicieron una copia pirata de la cinta que se pudo ver en el festival. Contra todo pronóstico, Andrei Rublev apareció en el Festival de Cannes del año 69, aunque fuera de concurso.

La prensa internacional se rindió ante la belleza del filme, la sencillez de su realización y la profundidad del mensaje intelectual del joven cineasta de 32 años.

(Fotos: www.nostalghia.com)