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Edward G. Robinson, el gángster de los años 30
vie, 15 dic 2006 18:26:00 +0100

El actor rumano, que debutó en la gran pantalla en la época del cine mudo, trabajó en películas como Sed de escándalos, The stranger y El rey del juego. Además, recibió un Oscar honorífico antes de fallecer.

Edward G. Robinson (cuyo nombre real era Emmanuel Goldenberg) nació en Bucarest (Rumanía) el 12 de diciembre de 1893. Con sólo 10 años, su familia se trasladó a Nueva York y desde muy joven se interesó por el mundo de la interpretación.

Ganó una beca para estudiar en la American Academy of Dramatic Arts y logró debutar en Broadway en 1915. En esa época fue cuando cambió su nombre por el de Edward G. Robinson.

Su comienzo en el cine fue en el período mudo, cuando apareció en la película The Bright Shawl (1923, John S. Robertson). Esta fue su única participación en el cine mudo, ya que en breve regresó al teatro.

En 1929 regresó a la pantalla grande para intervenir en The hole in the wall, película realizada por Robert Florey. El papel que le llevó a la fama fue el del gángster Rico Bandello en Hampa dorada (1930), un film dirigido por Mervyn LeRoy. Su magnífica personificación y su aspecto físico lo tipificaron en este tipo de papeles, especialmente en la década de los 30.

Sus películas más destacadas del decenio fueron Sed de escándalos (1931, Mervyn LeRoy); El hacha justiciera (1932, William Wellman), Pasto de tiburones (1932, Howard Hawks), Pasaporte a la fama (1935, John Ford), Bullets or ballots (1936, William Keighley), Kid Galahad (1937, Michael Curtiz) y la comedia A slight case of murder (1938, Lloyd Bacon).

En 1927, Robinson se casó con la actriz Gladys Lloyd, con quien trabajó en las películas Hampa dorada (1930), Sed de escándalos (1931), Smart money (1931), El hacha justiciera (1932) y Dos segundos (1932). La pareja se rompió en 1956.

En los años 40 diversificó más sus personajes y se convirtió en uno de los más importantes actores de la época. Los títulos más destacados de este período fueron Dr. Ehrlich's Magic Bullets (1940, William Dieterle), Unholy partners (1941, Mervyn LeRoy), El lobo de mar (1941, Michael Curtiz), Seis destinos (1942, Julien Duvivier), Al margen de la vida (1943, Julien Duvivier), La mujer del cuadro (1944, Fritz Lang), Perdición (1944, Billy Wilder), Perversidad (1945, Fritz Lang), (1945, Roy Rowland), The stranger (1946, Orson Welles), La casa roja (1947, Delmer Daves), Cayo largo (1948, John Huston) y Odio entre hermanos (1949, Joseph L. Mankiewicz).

En los años 50, el actor fue superando numerosos disgustos. Se separó de su mujer, y su hijo, el futuro actor Edward G. Robinson Jr. padeció problemas psicológicos; además intentó suicidarse en varias ocasiones. A pesar de ello, brilló con luz propia en películas tan importantes como Ensayo dramático (1953, Jack Arnold), Martes negro (1954, Hugo Fregonese), En un aprieto (1955, Phil Karlson) y Los diez mandamientos (1956, Cecil B. De Mille). Además, retornó al teatro y apareció como invitado en diversas series de televisión.

Posteriormente continuó en el cine durante los 60 e incluso comienzos de los 70. Algunas de sus películas de este último período fueron Dos semanas en otra ciudad (1962, Vincente Minnelli), El premio (1962, Mark Robson), El gran combate (1964, John Ford), Préstame tu marido (1964, David Swift), El rey del juego (1965, Norman Jewison) y Raquel y sus bribones (1968, Ken Annakin), con Raquel Welch.

Edward G. Robinson nunca fue nominado al premio Oscar, pero recibió una estatuilla honorífica en 1973, año en el que falleció a causa de un cáncer tras protagonizar Cuando el destino nos alcance (1973) junto a Charlton Heston. El actor falleció el 26 de enero de 1973. Tenía 79 años y dejó viuda a su segunda esposa, Jane Adler, con quien se había casado en 1958.