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Balance

La Ilustración fue víctima de sus propios excesos. La época de terror que siguió a la Revolución Francesa puso en entredicho la capacidad del hombre para gobernarse a sí mismo. El entusiasmo colectivo suscitado por el poder de la razón provocó también actitudes opuestas y partidarias de recuperar el valor de los sentimientos e imaginación individuales que anuncian la reacción romántica. Pero el optimismo ilustrado sobrevivió gracias a la fuerza de la creencia de que la historia humana es la historia del progreso.