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El tetramorfos asirio

León alado del palacio de Assurbanipal, en Nínive, siglo VII a. C. (Museo Británico, Londres).

Relieve sobre ladrillo vidriado del «friso de los inmortales» del palacio de Darío I en Susa, h. 500 a. C. (Museo del Louvre, París).

Una de las figuras prototípicas de la iconología mesopotámica es el tetramorfos, toro con cabeza humana, la barba rizada propia de los reyes, alas de águila y garras de león. Para ser contemplado desde el lateral y desde el frente, el híbrido, guardián de las puertas del templo o la ciudad, se representaba con cinco patas.