Ignacio Zuloaga, del impresionismo al realismo
vie, 28 abr 2006 08:33:00 +0200

Fue uno de los pintores más prósperos de Euskadi. Nació en Eibar en 1870 y murió en Madrid en 1945. Estudió pintura en París y Roma, pero se le considera el principal representante del Realismo de la Escuela Española. Logró exponer y vender su obras en todo el mundo en vida.

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Ignacio Zuloaga descubrió su pasión por la pintura cuando aún era un niño y pasaba horas dibujando en el taller de su padre, uno de los mejores damasquinadores de Eibar. Al crecer, viajó a Roma y París para aprender las técnicas que empleaban los pintores de aquel entonces, aunque pintó sus primeros cuadros (Fuente de Eibar y El ciego de Arrate) en su pueblo natal.

Su primer empleo fue como copiador en el Museo del Prado de Madrid. Posteriormente, vivió durante una década entre París y Roma. En la capital francesa conoció a Toulouse-Lautrec, Degas, Gaugin y a una larga lista de artistas y pensadores, entre ellos al vitoriano Pablo Uranga. En aquella época, abrazó las técnicas impresionistas, tal y como lo hacían la mayoría de los artistas internacionales, y realizó sus primeras exposiciones.

Hacia 1895 descubrió Andalucía en un viaje y se enamoró de aquella tierra. En adelante, pasó largas temporadas y viajó a menudo a ciudades como Sevilla, retratando a menudo a sus gentes y costumbres (foklore, temas taurinos...). A pesar de que mantuvo una gran amistad con artistas de todo el mundo, rompió con el movimiento impresionista y buscó su propio lenguaje, más cercano a la vertiente costumbrista. Muchos le clasifican como el maestro del Realismo de la Escuela Española.

Conexión con Segovia

Zuloaga fue un gran admirador de pintores como Velázquez, El Greco y Goya. A lo largo de su vida adquirió muchas de sus obras originales, así como la vivienda de Goya en Fuendetodos (Zaragoza). Años más tarde, compró también con el castillo de Pedraza de la Sierra (Segovia), donde actualmente se encuentra uno de los museos sobre el pintor.

El pintor eibarrés tuvo una larga relación con Segovia, donde pasó mucho tiempo junto a su tío Daniel. Éste había instalado su taller en una iglesia abandonada de San Juan de los Caballeros. Ignacio pintó allí cuadros como Toreros de pueblo, Celestina, El enano Gregorio el botero, Los flagelantes y Gregorio en Sepúlveda.

A lo largo de su vida, Ignacio Zuloaga tuvo la oportunidad de conocer numerosos países, a los que se trasladó para exponer su obra. Participó en ferias de arte y exposiciones de Barcelona, Venecia, París, Bruselas, Praga, Rotterdam, Amberes, Dresde, Nueva York, Boston, México, Buenos Aires... En todos ellos tuvo un gran éxito de crítica y ventas, incluso recibió premios como la Primera Medalla en Barcelona, la Gran Medalla de Oro en Dresde, el Gran Premio en la Exposición Universal de Bellas Artes de Roma, etcétera.

Un museo en Zumaia

Tras largos periodos viviendo aquí y allí, buscó terrenos en Gipuzkoa para edificar una vivienda, un taller y un museo. Finalmente, en 1914, inauguró Santiago Etxea en Zumaia, cerca de la playa.

Hoy por hoy, este lugar alberga el museo Zuloaga, donde se custodian tanto sus obras como muchos de los cuadros que compró a lo largo de su vida, por ejemplo, el Cristo en la Cruz de El Greco y varias esculturas de Rodin y Beobide, grandes amigos del pintor eibarrés.

Fuentes de las imágenes:
http://www.ignaciozuloaga.com
http://www.biografiasyvidas.com